viernes, 27 de diciembre de 2013

Ganador: MLA

Hola! Bueno... acá la historia ganadora! Ta da!!! -redoble de tambores- *A*!!! espero les guste!!
La trama ya la saben y no hace falta repetir fichas técnicas lol!!!
Bueno... no tenía ningún capitulo preparado así que, me tardé más de lo debido >w<!! jejeje, es un fin muy divertido que espero les encante! Me divierte mucho escribirlo y tendrá continuación pronto! *A*!!!

Muchas gracias por haber votado, las aprecio mucho y en breve subiré el especial prometido y el segundo cap! y por supuesto... para año nuevo... más sorpresas!
Besos!


Mi loco acosador

Capitulo 1: ¡Sólo era una mentira!

Eran las pasadas 3 de la tarde. No faltaba mucho para que la campana sonara anunciando el término de las clases. El día estaba normal, tranquilo. “Otro día más que pasa” pensé con aburrimiento. Por alguna razón, la escuela se me estaba haciendo aburrida. Tan falto de inspiración estaba que no podía permanecer despierto en las clases y eso me estaba afectando académicamente.
-Maldición~- susurré viendo la hora de salir.
No había puesto la menor atención a las clases y el pizarrón estaba siendo ya borrado. No me gustaba esa situación. ¿Cómo es posible que el número uno de la generación de nuevo ingreso esté ahora bajando repentinamente? No me lo podía permitir, simplemente no podía.
-¿Nos vamos?- oí la voz de mi mejor amigo.
-Vamos… - suspiré y me levanté –Luego me pasas tus apuntes- guardaba mis cosas.
-¡¿Qué?! ¡¿Otra vez?!- dijo alarmado –Ya van 3 con esta Yama-chan… ¿Qué te pasa?-
-Nada…- susurré entre dientes, comenzando a avanzar.
-A mí no me engañas… Tienes algo…- me alcanzó, tomándome del brazo y jalándome para que pudiese verlo. Si supiera que su altura no me lo hacía sencillo.
-No…- dije de nuevo. No planeaba decirle que me estaba aburriendo y menos que me estaba quedando dormido en clases. ¡Qué clase de excusa era esa!
-Yamada… ¡Dímelo! ¿Qué no juramos confiar uno en el otro aquella noche en la que te entregué mi virginidad?- sus ojos se agüitaron.
-………..- permanecí en silencio- ¡QUÉ! ¿De qué rayos hablas?- suspiré negando con la cabeza y soltándome del agarre.
-Oh bueno ¡ya! ¡O me dices o grito a los 4 vientos que me has violado la noche pasada!- alzó la voz dando a entender que no bromeaba.
-……… -permanecí en silencio, de nuevo- Grítalo, a mí no me afecta- terminé por decir y avanzar.
-¡Yamada!- plantó sus pies en el suelo, típico de un niño pequeño haciendo berrinche- Ya… ¡Dime! Yo quiero saber y si no me lo dices no dejaré de molestarte-
Y como prometió, hasta entonces, no dejó de gritarme en el oído, jalarme y molestarme. Caminábamos por las calles, sintiéndome totalmente molesto de tenerle rondando a mi alrededor. Era como una mosca que gusta de desesperar cuando más tranquilo te encuentras. ¡Odiaba eso!
-¡Ya! ¡Está bien! ¡Te lo diré! Pero por favor, ¡DEJA DE MOLESTAR!- grité desesperado.
-Lo prometo- sonrió, se enserió y se quedó callado para que pudiese decirle lo que me estaba pasando. Pero… ¡Yo ni en sueños le diría!
Me quedé pensativo. Si podía buscar una buena excusa acerca del por qué estaba distraído, podría librarme de ese chico. Pensé y pensé dentro de un rango de 4 minutos antes de sonreír y haber amado a mi linda cabecita por tan brillante idea.
-Bueno, verás –comencé, caminando con la vista al frente – Hace ya días que algo no me agrada para nada. Las mañanas se me tornan pesadas al venir y las tardes una tortura para irme. No me siento bien de tener que caminar tanta distancias hasta acá. Me está…-
-Eso es flojera- interrumpió, negando con la cabeza.
-¡No interrumpas! Si quieres que te lo diga, deja que termine de hablar primero…- bufé, suspirando y prosiguiendo luego de que Yuto al fin calló- Como te estaba diciendo, no me siento bien de caminar tanto de un lugar a otro ¡Y no es flojera!- carraspee los diente.
-No dije nada ahora- susurró desviando la mirada a otro lado.
-¡Pero ya hablaste!- me crucé de brazos sonriente.
-¡Ryosuke! Ya deja de tontear y dime de una vez que te pasa- agitó los brazos emberrinchado.
-No, ya me enojé- resoplé con la nariz, como si de verdad estuviese molesto.
-Ya~ Ryo-chan… ¡Yuto está preocupado por Ryo-chan!-
-Está bien… No te encapriches- suspiré, volteando para ambos lados como asegurándome que nadie estuviese cerca.
Lo acorralé contra la pared, lo silencié cuando dijo “Oye qu…” y me acerqué demasiado a él. Estaba a punto de estallar en risa cuando noté su sonrojo aparecer, pero me contuve. Tenía que hacerlo creer que esto era “serio”, por eso, engruesé mi voz lo más que pude y susurré sobre su oído.
-Tengo un acosador~-
Él se mantuvo en silencio aún después de yo haberme separado. Parpadee repetidas veces hasta que finalmente pronunció, al principió palabras inentendibles y finalmente un gran “¡Qué!” excitado.
-¡Pero cómo! Es decir… ¿A ti? Lo creería de mí, de las chicas del instituto e incluso de uno que otro chico pero… ¡¿DE TI?!- exageraba con muecas y ademanes lo que decía.
-¿Ah? ¡Yo qué tengo! ¿Qué acaso no soy guapo?- afine la mirada, cruzando los brazos, ahora sí estaba molesto.
-No, no, no, no… -negó con manos y cabeza- bueno, eres guapo pero… cómo decirlo… tu actitud- se rascó la cabeza buscando palabras.
-Mi actitud… ¿Qué? – seguía ofendiéndome.
-Bueno, es, como decirlo, no creo que a todos les agrade el cómo te comportes- terminó por decir, sonriendo nervioso.
-¡Ah! ¡Así que me odias! ¡Nadie te pidió ser mi amigo ni andar conmigo!- me giré, comenzando a caminar.
-¡No! ¡No lo tomes así! Por favor… ¡Ryosuke! –me seguía de cerca. -¡Ryosuke!-
-¡No me hables! Si tan molesta es mi actitud entonces ¡Largo!- le apunté con el dedo índice un lugar cualquiera.
-¡Ryosuke! Ya… suficiente… ¿Lo ves? Esa actitud la que no soportan… ¿Quién puede estar de acuerdo con tus cambios de actitud molestos? En un segundo de estar riendo pasas a estar molesto ¡Y con cosas de nada!- infló sus cachetes, haciendo un pequeño puchero.
Yo estaba impactado. Mis ojos abiertos de par en par y con la bosa semi-abierta, apenas como queriendo responderle pero, no sabía con qué. Me indigné, giré mi cuerpo y avancé sin dirigirle una sola palabra más. Aunque, eso no sirvió, él me siguió hasta mi casa, negando y reprochando en todo el camino sobre mi actitud.
-No pienso cambiar en ningún momento mi actitud, así que no me interesa lo que los demás digan.- sorbí el té que tenía entre mis manos, en una taza.
-Pero podrías al menos ser amable… No está de más agradecer o desear buena suerte- tomó de la misma manera, calmada y serena.
-Lo pensaré… pero no por eso regalaré mi esfuerzo- tomé una galleta y la mordí, estábamos en un estado diplomático.
-¿Dar copia? Bueno, si es una urgencia yo creo que pudiste haberlo hecho-
-A menos que su vida dependa de eso, lleve puesta una bomba y se digne a llamarme “Gran señor de los señores, Yamada Ryosuke, emperador y Dios de la omnipotencia”, no planeo pasar la copia- terminé mi té, dejando la taza sobre la mesa.
-De verdad me sorprendes- rió, empezándome a reír de la misma forma en acompañamiento.
-Ya que están tan felices, ¿Por qué no vas por cosas para la cena Ryo-chan amor?- escuché la voz de mi madre detrás de mí.
-¿Cena?- repetí. No podía ser tan tarde.
-¡Qué hora es!- Y yuto se levantó exaltado, de nuevo lo regañarían.
-Las 6 en punto-
-¡NOOOOO! Mi madre me matará –tomó sus cosas y me levantó -¡Vamos Ryosuke, te acompaño a comprar las cosas y por ahí me encaminas a la parada!- estaba preocupado. Yo simplemente sonreí y asentí, saliendo de la casa a prisa apenas dándome tiempo para tomar dinero.
 Caminamos varias cuadras hasta llegar a donde Yuto debía de haber tomado el camión hace más de 3 horas. En el camino, platicábamos y reíamos. Por algo era mi mejor amigo y es que, no solo me decía mis defectos y se atrevía a encararme cuando me enojaba, sino que también me aguantaba todo lo que a veces podía llegar a hacerle o decirle. Incluso si le ofendía, él me sonreía y me perdonaba, así es como llegué a considerarlo un buen amigo, dándole mi plena confianza en todo. Excepto claro, en cosas relacionadas con la escuela, ahí era mi eterno rival siendo el número 2 de las listas y anteriormente el número 1.
-Pero de verdad Ryosuke, si algo te molesta no dudes en decírmelo. Si de verdad tienes a un acosador siguiéndote, entonces mejor mañana paso por ti- asintió seguro, mientras buscaba con su mirar rastro alguno de su transporte.
-Darías muchas vueltas- suspiré observando una luz.
-No me importaría. Prefiero que mi amigo esté seguro.- sonrió y me acarició la cabeza.- Ya me voy, mi autobús viene en camino.-
Yo me quedé estático. Aquel gesto y el hecho de haber dicho que se preocupaba por mí me habían hecho sentir… querido. ¿Acaso de verdad estaba preocupado? Pero somos simples amigos, catalogados en la sociedad como compañeros que no hace mucho se han conocido. ¿A esto es lo que se conoce como “mejor amigo”? Así lo había dicho por no sentirme solo pero… ¿Sí lo es?
-¡Nos vemos!- se despidió de mí subiendo al autobús.
Yo sonreí, agitando mi mano y viendo cómo el autobús se perdía en la esquina. Suspiré y continué mi camino hasta la tienda, pensando en esa y otras cosas más sobre la amistad.
Al salir para regresar a casa, caminaba sereno entre las calles. Las luces comenzaban a hacer acto de presencia, anunciando que había tardado más de lo debido.
-Si no me apresuro, mi madre me reñirá- susurré, viendo la hora en mi celular y guardándolo.
Fue entonces que me di cuenta. Antes probablemente estaba distraído y no pude notarlo, pero, estaba siendo seguido. No sabía desde hace cuánto pero podía notar que era yo a quien seguía, es decir, en toda la calle no había ni un alma más que la mía rondando por ese lugar.
Sentí nervios, no sabía si sería asaltado, robado o secuestrado y no me quedaría a averiguarlo. Comencé a apretar el paso, oyendo como aquel hombre de negro y con sombrero también lo hacía. “Cielos” pensé, comenzando a sudar. No quería ser atrapado, robado o algo peor, así que comencé a correr, pero en cuanto lo hice, aquella sombra pareció más cercana que antes. ¡Me estaba alcanzando! Carraspee los dientes y doblé en la siguiente cuadra, deteniéndome y girando con fuerza con las bolsas alzadas para intentar nockeralo.
En un minuto, vi volar el sombrero y escuché caer el cuerpo al suelo, siendo seguido de un “auch” inusual. Claramente no era la voz de un hombre mayor, es más, su voz aguda me decían que probablemente era alguien de mi edad. Y fue cuando le vi el rostro.
Cabellos castaños, alumbrados por las luces de una lámpara así que estaban bastante más oscuros de lo que tal vez eran. Ojos caoba oscurecidos, piel un tanto sonrosada, labios gruesos para ser de un chico y finalmente un rostro infantil. ¡Era un chico de mi edad!
-Oye… ¿Qué hacías siguiéndome?- arquee una ceja.
No podía equivocarme, me estaba siguiendo.  Fruncí el ceño luego de suspirar aliviado, cruzando mis brazos sobre mi pecho y esperando su respuesta.
-Auch~- me quedé en esa pose, mientras él se tallaba el rostro, tal vez lo había golpeado fuerte.- Tienes más fuerza de la que imaginaba.-
-¿Eh?- no entendí.
-Bueno, al fin te encuentro.- susurró, levantándose y sacudiendo su atuendo- …….. –se tomó unos minutos para respirar y…- ¡Por qué rayos tus profesores suspenden clases! ¿Acaso no saben cuánto me costó encontrarte? – Dijo alterado- Primero fui a la heladera a la que vas los lunes pero no estabas, luego me dirigí a prisa a la tienda de libros donde te vi el martes pasado y como no te encontraba me dirigí a toda prisa a la cafetería. Después recordé que era jueves así que probablemente estabas en la biblioteca porque sueles quedarte después de clases si te dejan trabajo, pero al regresar estaba todo cerrado. Si no hubiese sido por el guardia no me entero que salieron desde las tres, entonces supuse que deberías estar en el parque ya que no regresas a tu casa hasta las 6. ¡Pero no estabas! Y recorrí incluso los invernaderos y el observatorio. ¡¿Dónde rayos te habías metido?! Y llego y me encuentro con la imagen más absurda, ¡Te estabas sonrojando por el chico ese alto! ¿No se supone que eres el mejor de tu clase y generación que no tienes tiempo de nada? ¡Eso parecía coquetería!- terminó, gritándome y dejándome con la boca abierta.
Sabía todo mi recorrido y, aunque podría sonar aburrido, no pensé que alguien se tomara la molestia para detallármelo. Este chico estaba loco… ¡ESTABA LOCO!
-¿Q-Quién eres tú?- apenas salieron esas palabras de mi boca.
-¿Quién soy? – parecía confundido. Éste tipo salió de un manicomio, lo sé, ¡Un manicomio!
Y como si hubiese apretado un botón, aquel chico me tomó por los hombros empujándome y golpeándome contra el muro. Me miraba, yo no podía ni salir del shock que me había provocado, así que no pude responder a su siguiente acción. Un beso… ¡Me besó! Sus labios rozaron y se posaron contra los míos. Y cuando al fin reaccioné, lo empujé con fuerza, sintiendo que el aire me faltaba y que mi rostro estaba verde-azul.
-¡Qué!... ¡¿QUÉ RAYOS TE PASA?!- me limpié la boca, asustado.
-Soy la persona que está enamorado de ti… - me miró, sonriendo.
-¡LOCO! ¡ENFERMO! – grité, dando pasos hacia atrás y saliendo a toda prisa sin mirar atrás.
Llegué a mi casa agitado, oyendo los gritos de mi madre pero no haciendo caso y corriendo hasta mi habitación. Me encerré y dejé caer mi cuerpo al suelo.
-¿Q-Qué rayos fue eso? Esto no puede ser verdad… No… ¡NO PUEDE! –revolví mis cabellos desesperado.
¿Cómo era posible? ¡Sólo le jugué una broma a Yuto sobre mi situación! Bien dicen que se debe tener cuidado con lo que se dice pero… ¡No inventen! ¡No podía ser verdad! ¿Tenía un acosador?
-¡Ryosuke! ¿Y mis bolsas? ¡Ryosuke!- me percaté de algo importante. Cuando salí corriendo, dejé olvidadas las compras. Me maldije por lo bajo.
-Este… como explicarlo… yo…- susurré, nervioso y sintiendo como mi cuerpo caía de frente al suelo.
-¡Deja de jugar! – Entró a mi habitación –Aquí están… No me hagas esto Ryo-chan, tengo que hacer de cenar ya… Estará lista en 20 minutos- sonrió, viéndome extrañada- Y deja de poner ese rostro, ya pareciera que hubiese visto un fantasma.-
Salió, dejándome ahí, con la boca abierta, el aliento entre cortado y viendo una silueta desaparecer detrás de la cortina de mi ventana. Ésta estaba abierta, yo la había dejado cerrada, ¿Y cómo supo mi casa? Mi corazón se detuvo y un escalofrío recorrió mi cuerpo.
Desde ese día, duermo en la habitación de mi hermana….

CONTINUARÁ.

3 comentarios:

  1. ¡¡Maldito blogger!!
    Hoy todo me odia ewe
    ¿Ves? Ni siquiera quiso publicar mi comentario u.u
    En fin... ahí va de nuevo:

    ¡¡Amo a este Daiki!! ajshbxkjbdckvfb
    Adoro este fic *w*
    Ryosuke es bien malo con Yutti... él tan lindo que es con él XD
    ¡Y Daiki cómo le reclamó y lo besó! Lo mejor <3<3<3<3
    Pero ckjbzdlifvb el final fue estupendo, me mató de risa "Desde ese día, duermo en la habitación de mi hermana..."
    Jajajajaja no lo superaré...

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  2. Waaaaaa está muy interesante... *w*
    Esperemos qye Daiki sea tan demandante en todos los capitulos... *3*
    Eso es el karma Yamada... ty juegas y mientes con tener un acosador y el karma te lo da... xdd
    ¡¡QUIERO CONTIIIII~~!!

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  3. "Desde ese día, duermo en la habitación de mi hermana..."
    HAHAHAHAHAHAHAHAHAHA......AHAHAHAHAHAHAHAHA
    LOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL
    pobre ryosuke, lo traumaron de por vida~~
    ¡¡QUIERO CONTIIIIIIIIIII~~~!!!

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