lunes, 13 de octubre de 2014

In the Dark cap 5 parte 1

jajajaja Bueno!! esta semana he estado de maravilla por lo que pretendo darles más partes de seguimiento a ITD! Yayh!
Para las que me siguen, se los agradezco ;w; me hacen tan feliz... Yo... por eso me estaré esforzando ;w;!! Las adoro!!
Espero este pequeño fragmento sea de su agrado, creo empezaré a actualizar de ahora en adelante los lunes y jueves... Esperen por más!!
Nos vemos mis preciosas lectoras!! Las amodoro!! <3 <3 <3 <3
Douzou!! Sus postick son amore!


Capítulo 5: “Palabras Mudas”  [Parte I]

La noche era tan hermosa, tan tranquila. La luna se deslizaba con delicadeza sobre la alfombra tapizada de millones de brillantes estrellas grandes y pequeñas. Incluso el viento cálido acariciaba con sutileza las pieles de los amantes de la noche. Mas, ahora el demonio no podía sentir esa pacífica tranquilidad en él.
Sus ojos platinados no paraban de observar las dos esferas carmesí que le miraban intensamente. Tan penetrantes y tan extrañamente llamativos. ¿Todos los vampiros gozaban de esa mirada pesada? Claro que no.
Hasta ahora podía estar plenamente seguro que los ojos que siempre lo habían visto eran pesados, profundos, cargados de alguna energía que le hacían enfurecer y despreciarse. Pero, hace poco, había conocido unos ojos distintos.
Los vampiros cargaban con miradas opresivas, siempre creyéndose lo mejor de lo mejor, que todo estaba en sus manos, y el vampiro sobre su cuerpo no era la excepción. Sin embargo, los ojos que Yamada le había mostrado eran distintos. No destellaban el mismo brillo pesado ni opaco, si no, algo mucho más brillante y, puro. Incluso cuando tuvo miedo, lo observó con delicadeza. Aun cuando lo amenazó, sus ojos mostraban tranquilidad en vez de terror, como si por el interior pudiese estar consciente que no le haría nada. Rebuscó y penetró muy en el fondo de su ser.
Chinen: -Yuto… él… no permitiré que muera- una sonrisa de triunfo apareció sobre sus labios, haciendo que el demonio cerrara los suyos y respirara hondo.
Estaba listo para morir, y sabía que el vampiro no se detendría.
Pero lo que no sabía, era que algo sucedía muy cerca de ellos.
Nakajima ya se había dado por vencido, sus esperanzas de ver con bien a Yamada habían fluido desde sus ojos hasta su boca, probando el amargo sabor de la verdad. Jamás volvería a ver a su mejor amigo. Nunca, ya nunca podría ser regañado por él. Ya nunca podría ser acompañado, protegido ni tampoco acompañado de la misma forma.
Imágenes del pasado invadieron sus ojos, su mente y corazón. Su pecho pesó y no pudo evitar inclinarse hacia el cuerpo semidesnudo del mayor, enterrando su cabeza en el pecho herido y negando incrédulo de no sentir su corazón latir.
Nakajima: -Vuelve…. Yamada… vuelve…- llamaba sin razón, sabía que nada cambiaría pero, deseaba que algo mágico pasara. No era absurdo pensar en la magia, después de todo, Chinen se había enamorado de él debido a ella.- Vuelve… regresa a mi lado…- sollozó una vez más, dejando caer sus lágrimas calientes sobre la piel helada del vampiro.
Y como si sus súplicas se oyeran, un pequeño quejido apenas audible se escuchó venir de los labios de Yamada.
Yuto se levantó sorprendido, viendo apenas la figura acuosa de Yamada en el suelo. Se secó las lágrimas a prisa y lo observó atento. Esperaba volver a escucharlo, verlo moverse. El más mínimo movimiento le daría esperanza, cualquier cosa… Y entonces, se movió. Un simple temblor en los labios que pronunciaron un “no” leve. Aquel indicio, era suficiente.
Nakajima explotó a llorar con fuerza, abrazando el cuerpo del mayor con fuerza, y riendo luego de verlo bien. Aún había esperanza, pero si no se apresuraban realmente se perdería.
Nakajima: -¡Chií! ¡¡CHII!! ¡¡Yamada está vivo!! ¡¡Yamada sigue vivo!!- gritó emocionado, alzando la vista- ¡Vamos! ¡Tenemos que apresurarnos si queremos…! ¡CHINEN!- al fin se dio cuenta de la situación en la cual estaba el menor.
Por su parte, chinen mantenía la vista fija en el demonio haciendo caso omiso a las palabras que recién había pronunciado el alto. En el mismo estado hipnótico estaba el demonio, quien mantenía los ojos totalmente cerrados y esperando por su muerte.
Nakajima: -Chinen… Chinen… ¡CHINEN! ¡NO LO HAGAS! ¡¡¡¡¡CHINEN!!!!!-
Y cuando el menor lanzó su mano sin vacilar, fue golpeado por una fuerza que no se pudo explicar. Sintió su cuerpo ser rebotado como una pelotita siendo lanzada por los aires, dando contra el suelo y rondando por éste.
Nakajima: -¡Chinen!-
Arioka: -¿Qué?-
Yaotome: -¡¡Daiki!!- había llegado justamente a tiempo. Algo le había dicho que tenía que seguirlo. -¡Maldito idiota! ¡Por eso te dije que debíamos seguirlo!- gritoneó.
Takaki: -No me grites, llegamos a tiempo ¿No? Es lo que cuenta…- apareció detrás de Yaotome- Igualmente no me hiciste tanto caso.-
Yaotome: -Si te hubiera hecho caso, lo hubiese lamentado- empezó a acercarse entonces al demonio menor.- ¡Daiki! ¿Estás bien?-
Arioka: -¿Qué hacen acá?- habló confundido.
Takaki: -¡NOOO! ¡LO PERDIMOS!- su voz sonó como si llorara, aunque era evidente que sólo bromeaba. Esta broma fue inentendible para los dos presentes, quienes sólo le observaron extrañado. –Es que no reconoce dónde estamos…- movió su índice en círculos pretendiendo hacer que los otros miraran alrededor.
Yaotome: -¡¿Puedes quedare callado por una vez en tu vida BAKAKI?! –Volvió la vista hacia el menor- Vivimos acá… ¿Acaso es raro que salgamos a dar un paseo nocturno cuando sea?-
Mientras ellos conversaban, Yuto había quedado mudo. Tenía entre sus brazos a Yamada, y casi a 5 metros de su posición, estaba tirado Chinen. ¿Qué podía hacer? Sólo miraba hacia donde el menor se encontraba, y luego hacia los demonios. No estaba seguro de lo que debería hacer.
Pero entonces el menor se removió, quejándose.
Chinen: -Ah…- apenas dijo, abriendo los ojos y empezando a alzar su cuerpo empezando por su tórax, que fue soportado por sus brazos flexionados y enseguida sus rodillas le siguieron para quedar a 4 puntos. Sacudió la cabeza, no entendía lo que había sucedido.
Pero el problema era que también los demonios se percataron de eso.
Yaotome: -Uhm- sonrió- ¿Un vampiro? Estás muy lejos de tu casa ¿No te parece?- susurró, levantándose- Atacar a un demonio sin venir preparado ha sido un grave error- estiró sus manos al frente, entrelazadas.
Arioka: -¡Hika…!- su boca fue cubierta por la mano del otro demonio.
Chinen: -¿Qué?- abrió sus ojos al ver a los otros dos demonios. Sabía que estando en ese lugar estaba vulnerable, y efectivamente, su guardia personal no estaba con él. Si los hubiesen seguido, no habrían llegado tan lejos. Ahora caía en el error que habían cometido al ir sin haberles avisado o dejado un rastro para que llegaran aunque más después que ellos. Crujieron sus dientes y se levantó.
Aún si no estaba listo para pelear, no tenía que dejar que ellos lo supieran.
Yaotome: -No me gusta pelear con alguien que no tiene ventaja sobre mí, o que ni siquiera alcance mi poder- se tronó los dedos, llevando su purgar a la boca- pero te has atrevido a intentar matar a un demonio de mi propiedad… Me has ofendido- sonrió, delineando con su pulgar sus labios- Espero que estés preparado para morir, vampirito.-
Chinen: -¡JA! ¿Qué me puede hacer un demonio de clase baja como tú? –Sonríe, sacudiendo de su uniforme el polvo que había tenido.- Dudo si quiera que puedas tocarme…-
Yaotome: -¿Tocarte? No necesitaré ni siquiera moverme de mi lugar… -sus ojos platinados resplandecieron. El ambiente a su alrededor se volvió pesado y un aire siniestro comenzó a provocar que cierta parte del polvo comenzara a elevarse.
Arioka: -¡Mmh! ¡N…o! ¡T…a…k! –el demonio se removía para zafarse de las manos del demonio mayor, hasta que finalmente lo mordió en la mano haciendo que el mayor se quejara y la apartara a prisa. -¡Hikaru! ¡No lo hagas!- pero para cuando lo pudo decir, el otro demonio ya había realizado su movimiento.
Fue cosa de pocos segundos en los cuales el vampiro menor no supo cómo es que había sucedido aquello. Sus ojos apenas podían mantenerse abiertos, el aliento le faltaba y su mirada estaba dirigida hacia el frente, viendo apenas siluetas borrosas que se difuminaban rápidamente.
Su cuello estaba siendo presionado por una fuerza invisible, no… No era del todo invisible. Podía sentir en sus manos que por inercia había subido hasta la garganta, el deslizar de pequeños granos de tierra que lo rodeaban, causando la inexplicable presión en él. ¿Qué estaba pasando?
Nakajima: -¡¡CHINEN!!- Sus ojos tampoco lo podían creer.
El menor de los vampiros había sido levantado a unos 5 centímetros del suelo.
Yaotome: -Atacar a un demonio de noche es el peor error que pueden llegar a cometer. ¿Alguna vez te has preguntado la razón del por qué nos tienen tan apartados y con tanta seguridad? –sonrió, comenzando a caminar al frente, dando pasos suaves pero aterradores para el espectador que no podía dejar su posición y ayudar a su amado. Y para el atacado, eran pasos apenas audibles.- Nos mantienes encerrados por el mismo hecho que nos han estado cazando todo éste tiempo…- Finalmente llegó al frente del vampiro, moviendo apenas el índice para hacer balancear el cuerpo liviano que mantenía preso con la tierra.
Nakajima: -Chií…- Su garganta tragó dificultoso la saliva. Nunca quiso que el menor se involucrara y mucho menos ponerlo en peligro. –Por favor… No… Detente…-
Yaotome: -Esto es por haberme desafiado… Que te quede claro… Los demonios… Nunca perdonan.- Sus labios se curvaron habiendo pronunciado aquello cerca del oído del vampiro. –Adiós… Vampirito…- Y terminando de decirlo, se relamió los labios haciendo que el collar de tierra comenzara a apretarse más y más a prisa.
La tierra se deslizó velozmente empezando a provocar líneas rojizas en el cuello del vampiro. Estas líneas se marcaron cada vez más, incrementando así el dolor del menor y provocando un alarido ronco emitido por la desesperación. Su vida comenzó a pasar frente a sus ojos, sus pies se movían alterados y sus manos intentaban deshacer o al menos tocar lo que lo ahorcaba, pero no podía si quiera acercar las manos lo suficiente.
Nakajima: -Detente… Chinen… Chií… Y…u…- Sus ojos se abrieron. La silueta agonizante del menor se remarcó en sus pupilas y… Su corazón se apretó.
Su aliento se detuvo. Si no los detenía, Chinen moriría. Si no hacía algo, lo matarían. Si no soltaba a Yamada y lo dejaba a un lado por un instante, sería la última vez que vería a Chinen.
Chinen: -¡A…g…h! –Abrió sus ojos apenas, desviando la mirada a Nakajima. Deseaba, imploraba que se levantara corriendo en su ayuda, más, al estirar su mano hacia él pidiendo ayuda, el vampiro… No hizo nada.
Yuto se quedó ahí, estupefacto e incrédulo, apretando con sus manos el cuerpo de Yamada. Mantenía sus órbitas oculares más que expuestas.
Nakajima: -Yuri…- susurró para sí. Debía moverse, pero ¿Qué podía hacer? Siempre en esas situaciones quien se lanzaba al ataque era Yamada. Él nunca respondía, por más que la situación fuese de vida o muerte, nunca había sido capaz de responder. Por esa razón es que Yamada estaba con él, lo cuidaba, lo protegía. Yamada era la razón de su seguridad en el instituto, en la ciudad, en el mundo. Si Yamada no estaba ¿Él qué podía hacer? Nada. Nada más que observar. Ver como ante sus ojos, la vida de la persona que ama podía llegar a perderse.
Lágrimas inundaron sus ojos. Agua salada y amarga cargando con la culpa de no poderse ni siquiera levantar, sólo abrazar al mayor de los vampiros y sollozar.
Mas, esa imagen causó una sola reacción: La tristeza y agonía de Chií.
El corazón de Chinen se partió. Se desquebrajó hiriendo todo su pecho con él. ¿Había sido un idiota acaso? Lo era… Lo era… ¿Lo era? ¡Qué alguien diga lo contrario! Qué alguien, por favor ¡Qué alguien le diga que no será abandonado!
Pero poco tiempo quedaba, pues estaba a 3 respiros de perder la consciencia. Siendo el segundo en el cual su mano cayó a un lado de su cuerpo y la otra dejó de ejercer presión. Sus piernas se detuvieron de todo movimiento y su vista… Se nubló.
Nakajima: -Lo siento… Lo siento… ¡¡YURI!!-


CONTINUARÁ

1 comentario:

  1. NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!! YURIIIIII!!!!!!!!!!!!!!!!!

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