miércoles, 24 de julio de 2013

In the dark


Minna-san!! La conti muahahaa... esta vez fue rápida, ¿verdad? 
Bien~~ como no tengo mucho que decir... sólo les digo que lean y comenten e.é
Es la última parte del capítulo 2 Yeyy!!
¡¡Esperen el cap 3!!
Enjoy it~~ (Kira out por petición de la autora :P)



Capítulo 2: “ROSE ENTRE DOS MUNDOS” (Parte 3)


La mañana apenas comenzaba y el alboroto ya inundaba todo el internado.

No era para menos. La persona que no paraba de gritar por los pasillos se trataba nada más y nada menos que aquel que se hacía llamar “líder”.
Yaotome: -¡¡ARIOKA!! ¡PIN*CHE SUERTE! ¡¡ARIOKAAAAAA!! ¡¿DÓNDE TE HAS METIDO PERRO DE MIER*DA?!- repetía esas y otras palabras en tono molesto. Había estado esperando por el menor para desayunar y éste no había llegado nunca.
Takaki: -No creo que atienda, menos si le gritas de esa manera- intentaba calmarle, aunque también se encontraba molesto debido a que tampoco había probado bocado alguno.
Yaotome: -¿Ah no? ¿Y cómo hay que llamarlo entonces? ¡¡PERRO DESCARADO, APARECE!!- 
Takaki: -Así no... Hay que hacerlo con cariño- aclaró su garganta y prosiguió –Ven perrito, perrito. Ven Dai-chan que tenemos huesitos para ti~- más no oyó respuesta alguna - ¡PUES MUÉRETE DE HAMBRE! ¡PU*TO PERRO DESGRA*CIADO!- su hambre los hacía delirar.
Pero lo que no sabían era que, en esos momentos, Arioka no estaba pensando en lo que ellos le harían cuando lo encontraran. El demonio estaba plácidamente besando a su “supuesto” promotor de odio... Un vampiro.
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Un soplo más bastó para que ambos terminaran de separase. 
Sus mejillas rojas, sus ojos luminosos, unos brazos que rodeaban la cintura y otros que rodeaban el cuello. Una imagen enternecedora para cualquiera de ver. 
Yamada oía cómo su corazón latía. Sentía que estaba por salir huyendo de su pecho y fue cuando recordó que aún no sabía el nombre de quien lo hacía sentir así.
Yamada: -¿C-Cómo...?- Temió preguntar, no quería romper el momento.
Arioka: Al oír el balbucear del menor, ladeo la cabeza esperando la pregunta. -¿Cómo?-
Yamada: -¿Cómo te llamas?- No tenía más que preguntar. No quería quedarse con la incógnita.
El demonio soltó un leve suspiro, ahora que lo pensaba, él tampoco sabía sobre el nombre del vampiro. Es más, no se había ni molestado de pensar en cómo rayos había llegado hasta ahí.
Arioka: -Ari...- se detuvo unos instantes. Habiendo llegado tan lejos, ¿No era normal ya que quisiera decirle su nombre? Aunque tampoco era como si hubiesen estado saliendo ¿Verdad? –Me llamo Arioka... Daiki- susurró casi inaudible su nombre.
Pero lo que no sabía era que, habiendo dicho su nombre tan bajo, dio la impresión de no querer mencionarlo. En pocas palabras para Yamada, era un <No me llames así>. Lo cual lo molestó.
Yamada: -Esta bien Arioka, yo soy Yamada.- ni se molestó en decirle su nombre, bajando las manos y empujándolo suave para retirarse.- Por el día está muy vigilado el lugar, pero ya que hay un evento en el salón principal, las puertas traseras estarán sin vigilancia. Si sales por la ventana lograrás llegar hasta donde te digo siguiendo derecho, no te desvíes o serás presa fácil.- terminó de decir antes de darse la vuelta y dirigirse a las cortinas para abrirlas. Después de todo, Chinen y Nakajima ya se habían adelantado al evento.
El demonio no pareció entender la reacción del menor. Es más, ni siquiera se percató que estaba molesto. Pero al oír la explicación, terminó por confundirse mucho más.
Arioka: -¿Por qué razón me ayudas? Ya no te estaba amenazando- 
Yamada: -No lo sé... Pero si no te das prisa, cambiaré de opinión- suspiró abriendo la cortina para dirigirse a la puerta, sin molestarse en voltear a ver a Arioka.
Arioka: -Será acaso...- sonrió de manera amplia- ¿Por el beso?- 
Yamada se detuvo. Odiaba que en este lapso de tiempo tan corto, pareciera que ese maldito demonio lo estuviese leyendo de pies a cabeza. Se estaba hartando de esa situación tan vulnerable.
Yamada: -No- respondió de manera seca. –Soy buena persona, ayudo a los desafortunados que me causan pena o que incluso me parecen perdedores que no podrían con algo tan complicado si no los ayudo- hablaba tan rápido que ni tiempo para respirar tenía.
Arioka solamente lo observaba. A decir verdad, le causaba gracia que hiciera el enorme intento de insultarlo sin saber que, lo que dijera, no le afectaría en lo absoluto. Pero fuera de eso, cierta parte de sí mismo se estaba enterneciendo por aquel gesto de intentar cubrir que lo había descubierto. 
Para que más, eso merecía una recompensa.
Yamada: -No pienso pedirte ni cobrarte nada por mi ayuda ya que no lo veo necesario así que si pensabas que te chantajearía no lo haré debido a mi gran humildad de la cual no alardeo en lo más míni...- y ahí estaba de nuevo.
Por estar hablando tanto, no se percató que a su espalda Arioka había aprovechando para acercarse furtivamente y sorprenderlo. Pero ahora serían sus labios los que lo dejaran callado. Aquel suave tacto no duró como el anterior, ni fue tan fugaz como el primero.
Arioka: -¿No sabes callarte?- sonrío sobre sus labios y terminó por darle un cuarto beso, dejando cual hielo al vampiro. –Te vendré a buscar otro día... Me gustaría seguir probando tus labios~ -susurró apartándose y paseando su dedo índice sobre la boca del menor. 
Yamada no pensaba claro, incluso las formas de responder habían desaparecido. ¿Se quedó sin respuestas? Eso no era propio de él. ¡Lo había dejado mudo!
Arioka: -Nos vemos... vampirito~ - guiñó el ojo dirigiéndose a la ventana.
Yamada: -Estas buscando problemas- dijo luego de reaccionar, con la cara totalmente roja. 
Ambos se separaron por caminos contrarios. Sin embargo, el vampiro no dejaba de preocuparse por la seguridad del demonio. ¡Maldita sea! De seguro le había dado un hechizo.
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Yaotome: -¡ARIOKAAAAAAA!- pateó la puerta del menor con tanta fuerza que había zafado las bisagras que mantenían unida al marco metálico. Mas la puerta no cedió para dar paso al intruso.
Takaki: -Si lo haces así, te lastimarás~- estaba recargado en la pared de al lado. Viendo como el menor intentaba abrir sin mucho éxito.
Yaotome: -¡Cállate y ayúdame!- refunfuñó golpeando por 11° vez consecutiva la puerta con la misma fuerza que antes.
Sin embrago, para cuando Takaki pretendía ayudar, la puerta ya doblada se dejó al fin vencer, siendo lanzanda con tanta fuerza hasta el otro extremo del cuarto. 
Los demonios vieron con desdén el interior pues, aún habiendo hecho tanto esfuerzo, no había rastros del individuo a quien buscaban.
Yaotome: -Vaya desorden~ pareciera que un huracán pasó por aquí- dijo fisgoneando por cada rincón del cuarto, viendo todo regado alrededor.
Takaki: -Pues casi~... Algo peor que un huracán ha azotado su cuarto... Tu furia- dijo tomando uno de los cristales que estaban en el suelo –Pobre Daiki, me imagino que pasará cuando lo encuentres~ -sonrió sentándose sobre la cama deshecha del menor, observando a todos lados. 
El cuarto de Arioka <como el de los demás demonios>, era una habitación oscura que apenas y dejaba entrar un poco de luz por dos cuadros que se encontraban en la parte superior de la pared izquierda, haciendo de ventanas abarrotadas.
No contaba con más de una cama, una mesa de estudios, una silla y un buró para guardar objetos personales. En la pared estaba alojado su armario, con una repisa para cobijas, otra para ropa y un perchero para cosas de planchar. 
Debido a que los demonios no eran muy queridos, no tenían más que dos tipos de atuendos: El uniforme y una ropa del diario. Además de las pijamas y la ropa interior. Todo era así para todos. No había distinción porque, debido a ciertos acontecimientos, todos los que estaban en ese internado eran huérfanos, abandonados o arrebatados de sus familias. Debían tener a los demonios bien vigilados y controlados en números. 
Yaotome: -Creo que acá no hallaremos nada... Vamos- comenzó a caminar a la salida.
Takaki: -Te sorprenderás de lo que encontré- decía observando con atención la cama del menor. 
Mantenía los ojos totalmente fijos en ese sitio, ladeando la cabeza de un lado a otro muy preocupado. Nada bueno para Yaotome, quien se acercó lo más pronto posible a ver qué era lo que intentaba decirle el mayor con la mirada.
Takaki: -Al parecer, nuestro hermoso Dai-chan ha estado ocultándonos un pequeño secreto~- señaló con su dedo debajo de las sábanas.
Yaotome: -No te entiendo... ¿A qué te refieres?- preguntó inclinando su cabeza para ver más de cerca, sin embrago, el mayor lo detuvo.
Takaki: -Me refiero a esto...- y dicho esto, terminó por alzar las cobijas.
En la cama, las sábanas revueltas hacia el centro, como formando una especie de torbellino, indicaban que un agujero negro había sido formado mientras el menor dormitaba. Lo más probable es que él hubiese hecho el dicho agujero, aunque no descartaban la posibilidad de un tercero, dependiendo de en qué parte era que se encontraba la salida de ese vórtice. 
Yaotome: -¡NO PUDO HABERLO HECHO ÉL! ¿No me dijiste que aún le faltaba madurar para crearlos?- replicó exaltado.
Takaki: -YO DIJE que era muy probable que aún no los controlara, nunca mencioné nada sobre no poderlos hacer. Está en nuestra naturaleza escondernos en las tinieblas y viajar con las sombras en éste tipo de portales... No es de sorprenderse que los haga, es más, me preocupaba que aún no pudiese.- inspeccionaba el lugar con las yemas de sus dedos, tocando muy suavemente.
Yaotome: -¿Entonces que pasó? ¿A dónde rayos se fue?- estaba angustiado.
Takaki: -No me presiones, estoy en eso...- susurró cerrando los ojos y concentrándose. –Sé en dónde termina más no el lugar exacto.- 
Yaotome: -No te apures... eso déjamelo a mí- sonrió tomando la mano de Takaki y comenzando a crear un vórtice entre negro y chocolate, comenzando a introducirse en él. 
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Director: -Buen día estudiantes.- aclara la garganta – La noche pasada tuvimos ligeros problemas con la intromisión de unos demonios, sin embargo, ya se han tomado todas las medidas necesarias para que estas alimañas vuelvan al lugar del cual....- 
La conferencia trataba, primero que nada, de tranquilizar a quienes habían sido asustados por la repentina broma agresiva de los “delincuentes”. La cancelación del evento principal estaba poniendo de mal humor a los presentes, preguntándose el por qué de ese tonto discurso. Es decir, los demonios eran criaturas inferiores que hacían parecer peligrosas pero que no lo eran, al menos no para quienes supiesen tomar precauciones. Así que todos los alumnos veían innecesario aquel parloteo del director. Todos estaban calmados o eso parecía, pero lo que nadie tenía en cuenta era que, aunque incluso los maestros estuviesen en paz, un gran número de guardias estaban custodiando el lugar. Además, tanto los concejeros como el director se notaban nerviosos. 
Chinen: -Dicen eso como si hubiese pasado hace un laaargo~ tiempo... qué pesados.... Y pensar que interrumpieron el mejor momento nocturno, malditos demonios- resoplaba molesto- ¡No podré tener una oportunidad como esa en años! – pataleaba azotando sus pies en el suelo.
Nakajima: -¿Dónde estará metido Yamada? Ya se tardó~- volteaba a todos lados buscando al desaparecido.
Chinen: -¡No me pones atención!- Replicó lloriqueando como niño pequeño- ¿Qué tiene ese Yamada que no tenga yo? ¡¡YO SOY A QUIEN AM..!!- pero antes de poder decir aquello, Nakajima sonrió contento y se dirigió a la entrada que no hace mucho había atravesado Yamada.
Nakajima: -¡Yama-chan! ¿Por qué tardaste tanto?- 
Yamada: -¿Qué no puedo? Tenía que lavarme... – observó todo el alboroto -¿Qué pasa?-
Chinen: -El director no para de hablar sobre que tiene “controlada la situación”- se había acercado siguiendo a Nakajima, parándose con los brazos cruzados y observando con desprecio a todos lados.
Yamada: -¿Controlada?-
Nakajima: -Sobre los demonios que en la noche aparecieron. Dice que está todo bajo control pero... por lo que veo... sigue igual. La situación no se ha calmado y hay cada vez más guardias... me están poniendo nervioso.-
Chinen: -Eso es porque dicen que la broma de las ratas fue mera distracción... Su objetivo final era capturarme~- suspiró pesadamente, como si aquella situación lo agobiara. 
Yamada: -¿Capturarte?- preguntó alarmado.
Nakajima: -¡¡ ¿Estás en peligro?!!- se notaba su preocupación.
Chinen: -¡Sé cuidarme solito! Pero mi padre no lo entiende... Además dicen que no es coincidencia que uno de los demonios haya aparecido así en nuestra habitación. Parecía que buscaba algo, así que dedujeron que era yo... Después de todo, si me atrapan, pueden chantajear al alto mando... –suspiró –Pero lo quieren mantener en secreto para no alarmarme... Idiotas... ¡Si no quieren que me entere entonces no hablen de ello mientras me custodian en el pasillo!- Parecía más molesto por el cómo se había enterado, que preocupado de lo que pudiera sucederle. 



Al principio Yamada creyó que era verdad lo de capturar a Chinen. Que muy probablemente el demonio se encontraba en ese lugar para atrapar al menor, es decir, no por nada era el nieto de Lord Vladimir... ¡Era una joya preciosa para los maleantes! Quien se hiciera de él, podría manipular a su antojo al viejo soberano, pues, aún siendo un dictador algo opresivo, también era alguien destacado por el amor con que cuidaba a su familia. 
Pero esa idea fue descartada luego de recordar que, al menos para él, Arioka no parecía estar ahí buscando a alguna persona. Parecía más preocupado por escapar y no ser detectado que estar acechando a alguien. También contaba mucho que había sido descuidado. Si vas a capturar a alguien, no dejas que quien te vea se quede con vida, así que para Yamada era un punto a favor de los demonios, pero claro, no podía decir nada o tendría que decir que estuvo en contacto con uno de ellos.
Nakajima: -¡No! No tienes que tomar tan a la ligera tu situación... Puedes estar en verdadero peligro Chií- 
Chinen: -Ya dije que no necesito ser protegido... Yo sé cuidarme solito... ¡Y eso va para ti también!-. Reprochó mirando al mayor- ¡No quiero que me protejas Yuto! ¡ES UNA ORDEN!- 
Nakajima: -¿Eh?- 
Yamada: -No lo dejaría en todo caso... Yuto no tiene la fuerza para protegerse ni él mismo- sonrió burlón.
Chinen: -Es por eso que no quiero que lo haga... Me preocuparía más yo por él que por mí- sonrió siguiendo el juego del mayor de los vampiros.
Nakajima: -¿Qué?-
Yamada: -¿Te imaginas? No puede ni cuidarse de los muebles... ¡Choca con ellos a cada rato!- reía cada vez más fuerte, suerte que el lugar ya era de por sí una bulla de ruido.
Chinen: -¡Incluso el agua y el jabón son su enemigo! Una vez casi lo matan~ -sonreía acompañando al mayor.
Yamada: -¡No lo recuerdes!- estaba más que privado de la risa, siendo acompañado por Chinen quien no dejaba de ver a Nakajima con carita inocente.
Nakajima: -¡Ya paren los dos!- estaba molesto y avergonzado. En pocas palabras, le habían dicho debilucho. Eso lo enfurecía pero... Al ver que Chinen y Yamada se llevaban tan bien, decidió ponerse a reír con ellos.
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Mientras todo estaba en calma, Arioka aprovechó para salir por la ventana sin ser detentado, Cayendo en cuclillas sobre el suelo, utilizó el impulso que le daba esa posición para salir huyendo a los árboles. Si se iba derecho, llegaría a la parte trasera del instituto, pero ¿Podía confiar en el vampiro? No estaba seguro, podría ser una trampa. 
Arioka: -No me queda de otra...- susurró mordiendo su labio inferior y corriendo entre los matorrales a toda prisa, dejando nada más que una nube de polvo por donde pasaba. 
Así continuó hasta más o menos un kilometro, rodeando los dormitorios y viendo por fin la puerta.
Arioka: -¡Ahí está!- sonrió acercándose, pero quedó inmóvil luego de sentir que los guardias se acercaban. Dejando nada más que sus ojos observando entre las hojas. 
Debido al tono gris azulado/platinado que tintaba su iris, sus pequeños ojos redondos podían fácilmente pasar desapercibidos fingiendo ser dos frutillas silvestres. Menos mal que había elegido un lugar donde había frutillas azuladas. 



Esperaba cauteloso que el lugar lleno de guardias se desocupara, intentando minimizar toda acción para ocultar perfectamente su presencia. No era experto pero, los entrenamientos secretos que Takaki y Yaotome le hacían tener estaban dando frutos. Ahora solamente quedaba esperar por una rendijita para escabullirse y escapar.
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Yaotome: -No puede ser...- suspiraba preocupado luego de haber atravesado el vórtice.
Takaki: -¿Cómo llegó hasta acá?- fisgoneaba la habitación en la cual se encontraban. Mirando por todos lados y recibiendo las sensaciones de peligro por todos lados.
Yaotome: -Estúpido Daiki.... Creí haberle dicho que no volveríamos...- miraba cuidadoso por la ventana, buscando rastros del menor.
Takaki: -No creo que lo haya hecho conscientemente, más parece un acto importuno- saltó sintiendo el techo y luego se dejó descender suavemente. – Pero ya no se encuentra por acá... Si no nos apresuramos a encontrarlo...-
Yaotome: -Lo hallarán... Ya lo sé, ya lo sé~- resoplo observando el lugar con detenimiento. –Si fue inteligente, no se dirigió hacia la parte posterior... Veo una gran aglomeración de cadáveres por allá- sonrió frívolo viendo hacia el bosque.
Takaki: -Pues... Es muy probable que haya ido por allá... Se nota- señaló los movimientos de las hojas que se veía a lo lejos. –Incluso mi intuición me lo dice.- 
Yaotome: -¿Cómo la vez que te dijo que no debías comer aquello y terminó siendo inofensivo? Ajá – abrió la ventana y saltó para encaminarse a donde se encontraba el menor.
Takaki: -Tenía mal aspecto... Era burbujeante-le siguió de cerca.
Yaotome: -Si no te apresuras, Daiki correrá grave peligro.-
Takaki: -Si, si... Voy detrás de ti~- Sonrió comenzando a correr de manera veloz y sigilosa al lado del otro demonio.
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Las cosas no parecen estar bien. El peligro acecha en cada rincón de ese internado y cosas no tan agradables les esperan a los intrusos inoportunos.
Continuará~



Bonus de la autora:
(= *)/ Hao! Autora desu! –se apalude-
Bueno, ya será costumbre entrometerme pero... es que debo dejar claro algunos puntos o terminologías figurativas que ocupe...
Uno de ellos es el “cadáveres” que usó Hikaru... Se refiere a los vampiros... Por su naturaleza fría y pálida, Hikaru comenzó a llamarlos “Cadáveres sin alma”. Además de verles similitudes por el cómo tratan a las demás razas.



Historia: 
Cuando un demonio nace, los altos mandos pueden saberlo gracias a unos aparatos que monitorean la cantidad de magia que hay en el mundo.
Un bebé demonio, sea puro o mezquino, es capaz de ser identificado debido a que cuando nacen, una gran cantidad de magia se libera. Así, es posible saber que ha nacido uno, pero imposible saber en donde se encuentran. Por eso es que tardan varios años en dar con ellos, años en los cuales ellos viven en familias o, en el mayor de los casos, en orfanatos. 
Claro, si no los denuncian primero.
Una vez llevados al internado, tienen prohibido salir de ahí. El motivo por el cual solamente hay un internado es, que a cierta edad, son asesinados mientras están vulnerables. 
Debido a que ellos no tienen acceso a libros ni estudios, se vuelven un completo manojo de inservibles o inútiles. Muy pocos son perdonados, por no decir que ninguno. Es por esto que, dada la forma tan mal de tratarlos, Hikaru y Takaki han aprendido a pelear, escapar y usar su magia, aunque nadie lo sepa. Están empeñados en ayudar a Daiki de cualquier manera, debido a que lo creen “inocente” pues aún no sabe cual es el destino que le espera al cumplir los 250 años de edad. 
Para Takaki que es más próximo, no le preocupa, pues es el que más controla sus poderes. ¿Cómo lo sabe? Eso lo dejaré para otro día xD, un Gaidén ¬w¬.... Adiós! (= *)/ autora out! 

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