martes, 2 de septiembre de 2014

In the DARK capítulo 4 parte 1

Ya llegó por quien lloraban!!! O bueno, no... Al menos a quien extrañaron por un ratito? No? Ok... u.u nunca me haré ilusiones de si alguien me extraña porque... me doy cuenta que no xDD
El blogsito está más abandonado que una pirámide recién encontrada ;A;
Soy la única sobreviviente.... OAO!! No!!! ;A;!!! Extraño comentarios ;A;
Buen ya, me recompongo... ejem!! esta noche les vengo simplemente a dejar esta parte que de seguro esperaban... o eso espero yo... xDD
Disfruten leyendo!! Y dejen notitas pegadas en mi casita que Kyori ama leerlas!!!
Bye bye!! <3 <3 <3 <3


Capítulo 4: “Arena de guerra, festín de bestias”  [Parte I]

Su cuerpo apenas sintió aquel ligero roce de un vuelo ya conocido por él. Al abrir los ojos lentamente, aquella persona brillaba con intensidad sobre su cabeza. Creyó por un instante estar en el cielo, en un paraíso donde quien se mostraba encima de él era un ángel.
Algo realmente estúpido pues cuando sus ojos al fin mejoraron su visión, su rostro de alivio se tornó nuevamente en un rostro de susto.
Nakajima: -Y-Yamada…- susurró, sintiendo su boca seca y rasposa del grito antes dado. Sus ojos totalmente atentos a lo que veía ahora y sus manos, temblorosas.
Guardia X: -¿Qué… es eso?- su voz, como la de todos, sonaba sorprendida.
Yaotome: -Al fin te encuentro… renacuajo, perro infiel que muerde la mano de su amo al darle comida, escoria de este mundo, vil y ruin ser desagradecido y con…- su monólogo fue callado por el silbido del demonio mayor.
Takaki: -No es momento de eso… ¡Apártate! ¡No puedo resistir por mucho más!- sus manos se mantenían estiradas frente a él con los dedos entrelazados ligeramente de la punta. Sus ojos fuertemente apretados y una gotita de sudor resbalando por su frente.
Yaotome: -¡No me interrumpas! ¡Aún no termino de decirle sus cosas! –bufó, desviando la vista hacia la parte baja con una sonrisa enorme en sus labios, notando al fin que el menor le notaba.
Takaki: -Hika….- apenas pronunció, sintiendo el peso de su poder ganarle. Sus pies flaquearon y cayó hincado sobre el techo en el cual se encontraba, abriendo las manos y deshaciendo todos los vórtices creados a la vez alrededor para detener las balas y los ataques.
Yaotome: -¡Maldito descarado! –gritó hacia la persona que ahora sostenía de un ala, alzando con una fuerza contundente aquel cuerpo que ahora parecía de papel -¡No creas que me olvidaré de esto!- dio un nuevo grito y mientras el cuerpo volaba por su cabeza, él bajó la mirada y aleteó con fuerza generando haces de aire cortantes.
Arioka: -¡Ahhhhhhh!- un grito jadeante que terminó por desaparecer al sentir como alguien más lo tomaba. El otro demonio había brincado para detenerlo de una lanzada siniestra, aunque más fue motivo de preocupación que de alivio, pues el demonio mayor dio un vistazo rápido a lo que el menor tenía fuertemente prensado entre sus brazos.
Takaki: -¿Qué es eso? –señalo el cuerpo inconsciente de Yamada, ladeando la cabeza a la par que acercaba su mano.
Arioka: -¡No es nada!- abrazó más fuerte al vampiro y se apartó a prisa de los brazos del demonio mayor, caminando torpe por el tejado y casi cayendo de éste, siendo sostenido de un ala por el otro demonio.
Takaki: -¿Acaso has venido por eso?- enarcó una ceja, pero pronto su atención fue desviada hacia un lado al ver como su compañero era atacado nuevamente por una lluvia de balas.
Yaotome yacía inmovilizado sobre el árbol enorme, rodeado de oficiales que no dudaron en lanzar otra oleada de fuertes disparos para derribarle. Y aunque él intentó escapar, la nueva nube oscura había nublado su vista habiendo hecho que se ocultara dentro de una fortaleza creada por sus alas a su alrededor. Mas el demonio mayor no dejaría que algo le ocurriese y torpemente alzó sus manos para crear una especie de barrera invisible que fue poco perceptiva. Cuando Yaotome vio que las balas no chocaban contra su cuerpo, abrió las alas batiéndolas con fuerza y provocando un meneo en las balas próximas a alcanzarle, creando así una desviación de éstas a los lados y otras más forzándolas a retroceder mientras él buscaba una brecha de huida.
Yaotome: -¡Rayos!- dijo al sentir como una de las balas le había alcanzado, rozando parte de su piel y creando una herida superficial.
Takaki: -¡Hikaru! –desvió la vista entonces al demonio menor que se mantenía expectante como una estatua aquel suceso. -¡Vámonos!-
Arioka: -¿Eh? – apenas reaccionó a sus palabras, cuando estaba siendo de nuevo cargado por el mayor y siendo lanzado con fuerza hacia donde se encontraba el demonio líder. ¡NO! ¡Espera!- más sus súplicas no fueron escuchadas.
Nuevamente Arioka se vio lanzado por los aires, sosteniendo con fuerza al menor e intentando controlar sus movimientos para detenerse con las alas, sin embargo, no fue lo suficientemente rápido para hacerlo, pues nuevamente era sostenido de una de sus alas por Yaotome, quien simplemente lo dejó tambaleando por los aires.
Takaki: -¡Ya lárgate! – gritó viendo la nueva lluvia de balas intentar alcanzar a los otros, dando un salto y posicionándose al frente para abrir nuevamente vórtices que detuvieses las balas y las re-direccionaran a otro lado.
Yaotome: -No me lo dirás dos veces- susurró, estirando su mano para abrir él un vórtice y comenzar a introducirse con prisa jalando a Arioka que se negaba a entrar.
Sabía lo que sucedería si entraba en él, y se negaba a hacerlo, pero lamentablemente la posición en la que se encontraba no le permitiría ningún movimiento para escabullirse.
Arioka: -¡No! ¡Espera! ¡Hikaru!- se retorcía pero no tuvo oportunidad una vez que el cuerpo del demonio líder se hubo hundido en la oscuridad, arrastrándolo con él y sintiendo como el cuerpo del vampiro se le resbalaba.
La explicación es sencilla: Nada, absolutamente nada que no sea un demonio puede atravesar los vórtices creados por Yaotome. Éste hecho hace que sea difícil seguirles pues aunque entren dentro no hay posibilidad de atravesar lo mismo que ellos. En todo caso, para otras criaturas y cosas es como si pasasen a través de una especie de nube o neblina oscura.
Lo que significaba una cosa para quien en brazos de Arioka se encontraba. Si él entraba en el vórtice, el vampiro quedaría suspendido en el aire antes de caer de lleno sobre el piso y probablemente estrellándose. Y esa imagen perturbó en la mente de Daiki su cordura, intentando hasta lo más posible aferrarse a ese cuerpo que poco a poco quedaba colgado sentenciado a su final.
Nakajima: -¡¡YAMADA!!- se escuchó de nuevo entre los mormullos de balas y gritos de “fuego” aquella voz que no dejaba de llamar a su compañero con esperanzas a que reaccionara.
Daiki entonces lo supo. Si no podía llevarse al vampiro consigo (que no era su intensión en sí esa) lo dejaría a cargo de aquel amigo que había gritado cuán importante era.
Arioka: -No tengo…-apenas sintió que su voz escapaba de su boca ya hundida en el vórtice. Una mano se mantenía fuera sosteniendo apenas del cuello de la camisa del vampiro, y con esfuerzo se impulsó nuevamente fuera, al menos quería que la mitad de su cuerpo saliera para que pudiese divisar el lugar exacto de a donde lo aventaría.
Nakajima: -Yama… Yamada- susurró, abriendo los ojos y notando a donde iba la reacción del demonio, quien lo buscaba con la mirada. No esperó mucho más tiempo y se subió a la ventana, siendo sostenido fuertemente de la cintura por Chinen.
Chinen: -¡Yuto!- exclamó exaltado nuevamente.
Nakajima: -¡Acá!- hizo caso omiso a la réplica del menor- ¡Acá!- gritó nuevamente, estirando sus manos cuanto pudo para llamar la atención del demonio.
Arioka: - Bien…- dificultoso, alzó el cuerpo del vampiro y lo comenzó a balancear por los aires, sintiendo que le tiempo estaba por acabarse pues abajo el otro demonio que había servido de distracción para hacer sus acciones, ya estaba comenzando a usar parte de sus habilidades para escapar y haciendo que los oficiales volvieran su vista a ellos.
Nakajima: -Yamada…- sonrió, sintiendo finalmente cierto alivio sobre su pecho al ver que el cuerpo inconsciente de su amigo iba a ser devuelto a sus brazos, que ya estaba preparados para recibirlo (al menos mentalmente pues sabía lo pesado que podía llegar a ser eso, y agradeciendo que Chinen lo siguiese sosteniendo de la cintura).
Arioka finalmente dio un último impulso al cuerpo, comenzando a soltarlo despacio pero sin contar con que el demonio mayor diera tremendo salto hacia los aires para escapar nuevamente de las balas, chocando contra el cuerpo del recién lanzado y provocando una colisión que hizo despertar al vampiro de trancazo e hizo que el demonio nuevamente comenzara a caer.
Yamada: -¡Ahh!- se encogió en su cuerpo, en una posición que hizo que el vampiro esperándolo ya no pudiese alcanzarlo.
Nakajima: -¡Yamada!- gritó casi lanzándose al vacío por él, pero afortunadamente no pudo debido al menor.
Takaki: -¡Ahh!- gritó, comenzando a girar sobre el aire mientras caía, sin embargo, estiró su cuerpo en una posición erguida viendo hacia el frente y sintiendo las balas deslizarse suavemente por éste. Abrió los ojos y un nuevo vórtice fue abierto, sin embargo, no se dio cuenta que un cuerpo más le seguía.
Nakajima: -¡¡YAMADA!!- gritó nuevamente, haciendo que el menor abriera las manos solo para ver como última imagen a Nakajima extendiendo su mano hacia él.
Todos los vórtices de los demonios deberían funcionar similares. Incluso en el de Arioka pasaba lo mismo. Nada más que los demonios eran capaces de atravesar aquello, lo que significaba un impacto significativo en el cuerpo del vampiro, y al darse la vuelta, pudo notar aquel agujero oscurecido en el que desaparecía la silueta de un demonio.
En los ojos de Yamada, un torbellino de colores entre oscuros, grisáceos y líneas blanquecinas se formaban cada vez más cercanas y grandes. Y entonces, su cuerpo atravesó eso.
La siguiente imagen que debiera verse, es la cara estrellada del vampiro contra el suelo, ensangrentado, sin ningún movimiento y apenas reaccionando ante aquello, más, no fue así.
El vampiro había cerrado los ojos sintiendo que su fin se acercaba, pero entonces su cuerpo fue absorbido por aquel vórtice.
Sentía como su piel de estiraba, sus miembros amenazaban con arrancarse de su tronco pues la velocidad a la cual atravesaba aquello era inigualable. Su cara se comenzaba a deformar víctima de la presión al frente que se ejercía y aunque intentara llevar sus manos hacia su rostro o incluso intentara encogerse para no sentir aquello, le era imposible el siquiera moverse. Aquella sensación era igual a la de un cuerpo centrifugándose en una lavadora. Girando sin control sobre un agujero que parecía no tener fin, y entonces, una luz al final del túnel fue divisada y luego… nada.


CONTINUARÁ

1 comentario:

  1. Hola de nuevo!!
    Me encantó esta continuación aunque sufrí al pensar que Ryo se pudiera estampar contra en suelo y lo que tendrán que sufrir Daiki y Ryosuke en el mundo de los demonios porque Hikaru y Takaki se las traen, mira lo que hacen sufrir al pobre Daichan.
    Muy buena conti.
    Quiero más...

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