miércoles, 20 de noviembre de 2013

Lucky

Sé que debería estar haciendo tarea pero... Ya lo tenía hecho y solo faltaba agregarle un poco... Ayer me hizo recordar mi nee que le debía esto. Así que... si me esperan, intentaré actualizar pronto pues ya me atrasé con lo que una vez prometí...
Intentaré actualizar lo más pronto posible ^^! Sean pacientes si?
Bueno... la deuda es deuda! Les dejo la primera parte!! *A* disfruten leyendo como yo lo hago al escribir (?)

Nombre: Lucky
Género: Slash, comedia, vida diaria, drama, romance
Personajes: Hey! Say! JUMP -Y puede que meta a uno que otro personaje conocido... por ejemplo, el AKAME xD-
Extensión: Serial
Capitulo: 1
Autor: Kyori desu (= *)7
Síntesis: Takaki Yuya es uno de los más ricos jóvenes contemporáneos. Tiene una empresa propia además de ser hijo de uno de los ejecutivos más famosos de Japón. Un día platicando con su fiel sirviente Daiki, se le ocurre la loca idea de poner un anuncio para buscar “mascota”. Al principio lo ve simplemente como un juego o un experimento, pero conforme pasan los días su deseo de conseguir una “mascota” van creciendo al grado de esperar en el teléfono horas enteras por alguna llamada sobre el anuncio.
Tras varios meses de espera infructuosa, al fin es sorprendido una mañana por un joven de linda apariencia, buen porte, rasgos finos y voz quisquillosa. Su nombre es Inoo Kei, que al estar harto de su vida decide hacer algo bueno con ella, encontrando el anuncio y escapando de casa para poder ir en búsqueda de ese tonto que ha colocado un anuncio tan estúpido –según él- llevado por la curiosidad hasta la casa de Takaki.
Al principio las cosas no parecen ir sobre ruedas, pero conforme avanzan los días y tras varios sucesos inesperados, la relación de Takaki e Inoo se irá poco a poco reforzando, sintiendo la necesidad de permanecer unidos el uno del otro... ¿Qué sucederá?





HUIR, ES EL PRIMER PASO

Iba caminando sin rumbo fijo sobre una acera deshabitada. Hace días que me encontraba reflexionando sobre mi patética vida. Odiaba todo aquello que se relacionaba con mi padre y mi familia, en aquella casa en la cual ya estaba más que harto de vivir.

He estado considerando mudarme ya. Un chico de Universidad no debe vivir con sus padres, o al menos esa es mi excusa.
He hablado con mi madre sobre el asunto y a ella parece molestarle la idea. Es normal que sienta pánico de la sola idea sobre cómo podrá reaccionar mi padre, cosa que me tiene sin cuidado.

Aquellas calles desoladas hacen convencerme que necesito cambiar mi vida, necesito paz y tranquilidad en ella. Ahora lo único que me falta es una buena oportunidad para salir corriendo a la libertad que tanto quiero.

Me detuve cerca de una parada. Lo único que podía apartar de mí esta sensación de represión que oprimía mi pecho era un trago amargo.

Mis pensamientos se basaban en solamente eso, estando parado esperando el autobús que me dejaría más cerca de casa.
El viento soplaba con gran fuerza que hacía encogerme dentro de mi gabardina mientras las puntas de mi bufanda de colores eran movidas con brusquedad. Mis cabellos cosquillaban mi frente. Un soplo de vapor nubló mis lentes, siendo expirado por mi boca. De verdad, ese otoño sería totalmente frío, un mal augurio para lo que deseaba hacer.

Sobre mi cabeza, pegado a un poste, podía oír con claridad el mover de una hoja de papel que seguramente estaba luchando por seguir adherida a la pintura verde que ya estaba siendo despegada y deslavada, seguro, por la lluvia. Nunca antes había puesto atención a los anuncios ahí colocados, sin embargo, algo en ello llamó mi curiosidad.
“¿Qué hace un anuncio pegado en el lugar menos transitado de esta basta cuidad?”. Alce un poco el rostro consternado, esperando ver un anuncio típico sobre carros, lugares o invitaciones a eventos públicos. Más no fue así.
Mientras el papel se movía, logré alcanzar a leer un poco sobre una búsqueda. No era nada interesante buscar a alguien o algo, “tal vez una mascota perdida por el vecindario” pensé. Pero esos pensamientos se esfumaron cuando al fin pude leer el anuncio completo.

-Se busca mascota...- mi menté intentó asimilarlo por segundos- ¡¿Mascota!?- pronuncié sorprendido.
Es decir, si una persona busca mascota, lo más probable es que se dirija a un refugio para animales o a una veterinaria, una tienda de mascotas e incluso puede haber hecho el pedido por internet en una de esas páginas que tanta promoción hace pero ¿Buscar una mascota por un anuncio? ¡Qué clase de loco pone eso! “Tal vez sea de broma” pensé, y de nuevo caí en un error.
Al apoyarme sobre la punta de mis pies, agarrando con fuerza el poste para no perder el equilibrio, logré atrapar aquel papel que casi se perdía volando con el viento, sintiendo que la fuerza con la que soplaba me lo arrebataba de la mano. Así pues, una vez tomado el anuncio, me senté en el banco de espera de una típica parada de autobús, en donde un techo pequeño bloqueaba la lluvia o los rayos de sol y una especie de “pared” lateral bloqueaba el viento del otoño, al menos un poco.
Al leerlo, mis ojos se abrieron de par en par “¡LOCO!” es lo que pensé. El papel decía:
Se busca mascota
De preferencia que ya esté vacunado. No necesito que contagie de alguna enfermedad mi casa. También que sea educado, no pretendo llevar a refinar al individuo.
Si gusta de hacer quehaceres del hogar, mejor para mí. Pero advierto que ya hay alguien encargado así que con que recoja su lugar de estancia me conformo.
Las características son las siguientes: Callado, reservado, de buen porte, gran apetito, suave cabellera, rasgos finos y delicados y si no es mucho pedir que sepa hacer varias cosas para entretenerme.
A los interesados se les evaluará, y si son poseedores del buen criterio, se les permitirá quedarse. Ofrezco: Cama, vestido, comida, juguetes y todo lo que a necesidades básicas se refiere.
Para más información comunicarse con:

Takaki Yuya (3737-4728392)

Observé el anuncio pocos instantes. “¡ÉSTE TIPO BUSCA SIRVIENTE!” suspiré. No puedo creer que existan personas así en el mundo, pero lamentablemente no son los más idiotas. Quién responda el anuncio será el más idiota del mundo.
-No hay futuro para la humanidad- susurré sintiendo una fuerte oleada de frío golpear con dureza mi cara. Y al fin entendí el porqué. El autobús ya había llegado.
Tomé rápidamente mis cosas antes de que me dejara. Transbordé y dejé atrás aquel sitio en donde pude respirar tranquilamente por escasos momentos, sin saber que, indiscutiblemente, ese lugar sería el comienzo de mi nueva vida.

-------------------- ESE MISMO DÍA EN LA NOCHE ----------------------------
Luego de terminada la cena, ayudaba a mi madre a lavar los pocos trastes que faltaban para terminar con el quehacer e ir a descansar.
-No me gusta la idea- rompió el silencio apenas con esas palabras.
-Ya lo he decidido…- respondí sereno ante su palabrería.
-¡No Kei! ¿No lo entiendes? ¡Tu padre no lo permitirá! ¿Qué harás viviendo lejos de casa en un sitio solo? No quiero ni pensar en los peligros que puedan aquejarte-
Lo sabía. No estaba preocupada en lo más mínimo de mí. Lo que le preocupaba era la opinión del que me obligaba a llamar “padre”. Aunque disfrazara sus palabras, en el fondo tenía miedo de su reacción pero, ahora ya no me importaba eso. Yo quería largarme cuanto antes de ese lugar. Quería ser libre, hacer lo que más me gustaba y terminar una carrera profesional pero, a quien quiero engañar. Contando con 18 años de edad, terminando aún la superior, no podría entrar a una universidad si no era cerca de casa.
-No quiero discutir de nuevo- dejé los trastes y me sequé las manos.
-¡Kei! Espera… No te vayas ¡KEI!- me gritaba pero, no hice caso.

Al llegar a mi habitación, me aseguré de cerrarla con llave. Me cambié, me puse cómodo y luego de haber terminado los deberes, me dispuse a leer un rato. Sólo podía distraerme de mis problemas leyendo, haciendo la tarea o incluso haciendo quehacer en el hogar.
No estaba orgulloso en lo más mínimo de mi vida, pero esto era lo que me había tocado vivir… ¿Podía cambiarlo? Seguía pensándolo.

Una vez cansado de leer, escuché como mi padre entablaba su típica pelea con mi madre, pero esta vez la razón era yo. No quise seguir escuchando y colocando mis audífonos, me dispuse a descansar en paz.
No pasó mucho para que me durmiera plácidamente, sintiendo que mis sueños se condensaban en una sola palabra “disfrute”. Sin saber qué, más adelante, mi poca tranquilidad estaría comprometida por lo peor del mundo, o al menos, de mi mundo.

Apenas pasaban las 2 de la mañana. Mi música aún sonaba suave en mis audífonos perdidos entre mi cabeza y la almohada, pero podía escucharla a lo lejos. Lo que no pude escuchar, fue a quien estaba abriendo con sigilo la puerta.
De ella, apareció una figura ya familiar para mí… Mi padre.
Odiaba cuando entraba a mi habitación, odiaba cuando caminaba lento para no despertarme, haciendo el menor ruido posible. Odiaba que me observara dormir y paseara la mirada por sobre todo mi cuerpo. Y más que eso, odiaba que interrumpiera mi poco tiempo de descanso, para saciar sus enfermos deseos…
Antes de que me diera cuenta, ya estaba apresando con fuerza mi cuerpo entre sus manos. Abrí los ojos al sentir aquellas manos recorrer con desagrado mi cuerpo, levantando de un salto mi cabeza solo para ver su horrible rostro con ojos ansiosos por “devorarme”. Me dio asco, náuseas y ganas de gritar a todo pulmón, pero solamente reaccioné para apartarme y darle un empujón, cayendo sobre mis pies al otro lado de la cama por el impulso.
-¡Qué rayos haces! ¿Te lo tengo que repetir? ¡¡NO ENTRES A MI HABITACIÓN!!-
-Kei~ no quieras impedirlo… papá solamente quiere saber cuánto ha crecido su hijo~- sonrío tan descarado.
No quería, ya me había hartado. No soportaría ni un minuto más con ese asqueroso lugar.

Cuando al fin logré que se fuera, retándolo y gritándole pero sin intensiones de despertar a la cuadra, cerré con llave la puerta.
-No puedo… no quiero seguir así…- susurré sintiéndome derrotado.
Sus manos tocándome, recorriendo mi cuerpo… Aún lo recuerdo cuando era niño… Suerte que siempre había una circunstancia que lograba apartarlo de mí antes de que hiciera algo más… Lo odio… ¡ODIO MI VIDA!
-¡NO! ¡No me quedaré a soportarlo!- mis adentros me gritaron haciendo que mi cuerpo temblara. No iba a esperar a que me tomara como suyo…. ¡YO NO ERA DE NADIE! ¡NADIE PODRÁ DECIR JAMÁS QUE SOY DE SU PROPIEDAD!
-Ya verá…. No me quedaré más tiempo acá… No… ¡NO!- tomé mi abrigo pues hacía frío. La noche era fría siendo otoñal.
Poco me importó que saliera a la calle con pijama, simplemente cuando no pude escuchar ningún sonido que me alertara de movimientos, corrí sigiloso hasta la puerta trasera. Ahí, bajo la luz tenue de la luna, decidí irme y nunca volver a ese infierno.
Aunque… Tal vez… La vida que me esperaba después, sería igual o peor que ésta…

TO BE CONTINUED 

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