domingo, 4 de noviembre de 2012

Sensaciones

Bueno... si me desaparecí pero porque me castigaron TT^TT gmail me odia y me tenía restringida por problemas con mi nombre... jejeje ^^u por eso hasta apenas aparezco! upssss~ solo estas cosas me pasan a mí -.-u bueno.... acá les traigo un two-shot que no hace mucho terminé XD! tatatatatatannnn! es de mis personajes propios... De mi queridisimo Gay y su niño Ryu! Cabe destacar que Gay es un diseñador de modas muy talentoso con 22 añitos... y Ryu, su niño... tiene nada más y nada menos que 14! si! leyeron bien! 14!!!!! es un maldito asaltacunas pero Gay no se ve grande, se le nota a duras penas que tiene 22, parece de 21 XD!!!! en fin, disfruten de este pequeño regalo, o bueno... la primera parte!!!!!
Antes! bueno, el título no es muy imaginativo lo sé, pero no supe como llamarlo... disculpen mi falta de creatividad en él.... Douzou!

Título: Sensaciones
Género: Yaoi, drama, suspenso, amor, lemon
Personajes: Antoni Gaia (Gay) & Ryutaro Yamamoto (Ryu)
Extensión: Two-shot (esperándo el fic XD)
Autor: Kyori (yo ^^)

SENSACIONES

Carecía de palabras en ese instante ¿Cómo aceptar que lo que siento en estos momentos no es solo un simple juego, un simple deseo de lujuria y pasión? Las cosas que por mi mente rondaban a cualquiera parecerían deseo, pero para mis ojos era más que eso... era entregarme a esa persona que tanto deseaba que estuviera entre mis manos
-Ryutaro... de verdad te amo...-
Mis palabras se desvanecían entre los soplidos de aquel tierno viento de verano, la luna iluminaba nuestros rostros entre aquellas finas cortinas de ceda que colgaban sobre mi ventana, cubriendo toda escena exclusiva solo para nosotros dos
-Gay... de verdad... yo...-
-No hables más mi niño...-
Suprimí mis emociones, sabía que ese pequeño no dejaría que lo tocara como yo quería
 

Hace 3 meses, el peor suceso para ambos se hizo presente. Estaba trabajando en el extranjero con fin de promover mi línea de ropa para una nueva cultura contemporánea de chicas y chicos únicos, sin embargo, tras haber tardado tanto tiempo dejé por completo olvidado a ese pequeño que necesitaba de mí.
No olvidaré esa llamada, esa cruel llamada que me hizo caer de rodillas al suelo al escuchar las palabras emanadas por el otro lado del teléfono: “No le hables a la policía, tenemos a tu hermano como rehén, si no nos das lo que te pedimos no te lo devolveremos”
Mi corazón se estremeció al recordar que Ryutaro había ido, no como mi amante, si no como mi familiar en ese viaje de negocios. Maldita suerte la mía... solo un instante de distracción bastó para que esos infelices se apoderarán de lo más importante para mí en el mundo. Día tras día rogaba porque me lo devolvieran sano y salvo, pero mis ruegos no fueron escuchados del todo. 20 días de intensa agonía terminaron en el callejón, ese rincón en el cual la voz ronca de mi pequeño gritando por ayuda nunca fue escuchada, en donde su virginidad e inocencia fue robada...
Sostuve su cuerpo desnudo entre mis brazos, tenía moretones, rajaduras... y un hilo de sangre proveniente de la espalda baja...  Derramé lágrimas amargas al imaginarme a ese pequeño ser gritar por ayuda, gritar el nombre de su príncipe salvador esperando que llegara más nunca obtuvo respuesta.... Grite al ya no contenerme con todas mis fuerzas... Mi amado niño... estaba muerto... pero no de vida, si no de corazón...

-Lo siento...- inclinó la cabeza y agachó la mirada, evitando a toda costa verme a los ojos
-No tienes porque disculparte- ni siquiera podía tocarlo, hubiera aprovechado cuando me lo pidió, pero por saber que era muy mayor a él, lo negué hasta que al menos cumpliera la edad apropiada... valla tontería
-Gay... de verdad te amo pero...-
-shhh~ no des más explicaciones- coloqué mi dedo índice en sus labios, arropándolo para dormir nuevamente
Sumió su cabeza entre las cobijas, estaba más que avergonzado y odiándose por dentro, lo podía sentir... sabía que se odiaba a si mismo

Hace días que no come, no duerme bien y no esta tranquilo. Las imágenes de esa noche turban sus sueños convirtiéndolos en pesadillas... Las manecillas avanzan pero aquel recuerdo traumante permanece en el interior de su pequeña cabeza... Sé que también perdió su castidad... Lo descubrí un día de lluvia... Yo había llegado más temprano de lo usual por falta de personal, subí las escaleras y abrí tenuemente la puerta del departamento, así era yo de silencioso... Lo descubrí frente a la ventana, estaba recién bañado y tenía la bata. Su mirada era intensa, estaba más oscura de lo normal, en sus párpados se divisaba un tono grisáceo y debajo de sus ojos unas prominentes bolsas oscurecidas delataban su falta de sueño... Una lágrima cayó por su mejilla, terminando en el suelo. Alzó la mano y acarició su pecho lentamente, incrustando sus uñas por donde pasaba ésta, dejando finas líneas rojas... Quería quitarse la sensación de esas manos tocándolo, necesitaba destruir el mísero recuerdo de eso... Pero le era imposible... Cayó de rodillas al suelo comenzando a arañarse con más fuerza, a destruir su bata de baño y arrancarse pedacitos de piel...
Entré gritándole que parara, lo abracé por la espalda sintiendo que lanzaba una de sus manos en mi contra, dejando una pequeña marca de ardor en mi mejilla con rastros de sangre, caí de espaldas al suelo y fue cuando reaccionó... su vista fija en mí le hizo ver que me había arañado la cara... Tallé levemente mi mejilla y lo observé; sus ojos se empaparon de lágrimas al verme así, caminó hincado hasta llegar a mí tomando mi camisa, se inclinó pidiendo disculpas, llorando desesperado... solo pude acariciar su cabeza pues sabía que si lo abrazaba su cuerpo de nuevo reaccionaría...

-De verdad lo siento...- pronunció de nuevo en tono bajo
-No te disculpes o me harás enojar...- acaricié su cabeza arreglando sus cabellos
-No quiero que pienses que no te amo porque no es verdad... de verdad yo...-
-Sé que me amas... no me lo repitas que entonces las palabras ya no tendrán sentido-
Me levanté de la cama luego de arroparlo, dejé una pequeña luz encendida y caminé hacia la puerta. Un quejidito suyo me hizo detenerme para voltear
-Gay... no te vallas...- me suplicó con la mirada
 Titube un poco, si me quedaba no soportaría la idea de verlo así, pero necesitaba ser cuidado y yo era el único que podía hacerlo en estos momentos
-Está bien...- le sonreí y cerré la puerta.
Me senté a un lado de la cama, sacando una revista para comenzar a leerla, pero su mirada me inquietó
-¿Sucede algo?- bajé la revista para observarlo. Él tenía su vista clavada en mí, sus ojos estaban aguatados y enrojecidos
-Por favor... abrázame...- estiró su mano hacia mí
-¿Estás seguro?- le pregunté dudando... no me había acercado a él desde hace tres meses, solo me limitaba a acariciar su cabeza... ni un beso le había dado, ni su mano había tocado... solo acariciaba su cabeza
-Si...- bajó su mano entristecido, la encogió y la metió debajo de las cobijas
-De acuerdo-
Coloqué la revista a un lado y con bastante paciencia me coloqué sobre las cobijas para abrazarlo ligeramente por sobre ellas... recostando mi cuerpo en la cama pero no acercándome a él... mantenía mi distancia... tenía miedo de lastimarlo

Después de ese incidente en la sala, decidí alejarme de él, temía que me viera como a uno de esos perros que lo violó. Nuestras habitaciones estaban separadas por lo que me era más fácil mantener la distancia... Desayunaba con él, lo acompañaba a comprar y cuando no podía estar a su lado lo dejaba encerrado en el departamento, advirtiendo al de la entrada del edificio que me avisara si había movimiento en mi habitación. Cuando regresaba solamente acariciaba su cabeza dedicándole una sonrisa, luego de eso me iba a mi estudio para encerrarme y no salir en un buen rato hasta que estuviera la cena lista. No se si cometí un error a alejarme pero no quería incomodarlo en nada.
Día tras día la misma historia se repetía, a excepción de los fines de semana que era cuando lo llevaba a pasear al parque para que se despejara. Sabía de sus pesadillas pues varias noches me había despertado por sus gritos, me levantaba de prisa para ir a verlo pero al llegar a su habitación lo veía sollozar sobre su cama... mi corazón se estrujaba pero no podía entrar a consolarlo ¿Qué le podía decir? ¿Cómo ayudarlo si ni siquiera podía acercarme para abrazarlo? Mi frustración crecía, prefería irme a mi habitación antes de continuar viéndolo así...

-Gay...-
-Dime...-
-Yo te amo...-
-Ya deja eso a un lado... o me enojaré-
-¿Tú me amas?-
-Que pregunta... por supuesto que te amo... siempre te he amado y no dejaré de hacerlo-
Alzó la cabeza para verme, sus ojos eran tan bellos pero tan tristes que me partían el alma
-Entonces abrázame...-
-Lo estoy haciendo-
Apretó los puños que sostenían la cobija y sin advertencia alguna se me abalanzó, me rodeo del cuello intentando acercarse... en un impulso lo empujé para tirarlo a la cama, me levanté espantado notando que sus lágrimas no dejaban de salir... me voltee a la ventana colocando mi mano en la boca... sintiendo que estaba a punto de explotar por dentro... mi corazón ya no resistía... verlo en ese estado me destrozaba...
-Sabía que me tenías asco- escuché su voz entre sollozos
Viré mi cabeza inmediatamente, viendo como se encogía abrazando sus piernas y cubriéndose con las sábanas... estaba llorando de nuevo
-¿Qué?- solo salió eso de mi boca
-Tú me odias... – sollozaba- me tienes asco dese esa vez... ya no me soportas...- aferraba más las sábanas
-De que estas hablando...- no entendía del todo
-Gay... ¡MÍRAME!- me gritó con bastante fuerza, mostrando una cara que nunca antes había visto... – Mírame...- esta vez lo dijo más tenue- Soy una molestia... desde ese incidente no he dormido bien, no puedo comer en paz pues al recordar eso el estómago se me revuelve y vuelvo la comida... despierto en las noches gritando... he enflacado, me noto más pálido... incluso he perdido las fuerzas para caminar y por eso tienes que dejarme en casa... teniendo que venir lo más rápido posible para no dejarme mucho tiempo solo... soy un desastre... un inútil y una basura... – lloraba... no dejaba de llorar mientras esas palabras taladraban mi corazón
-No es verdad...-
-Has perdido el interés en mí desde hace tiempo... pero sigues conmigo porque sientes que fue tu culpa... Gay... no fue tu culpa... por favor... deja que me valla... solo te causo molestias... en casa al menos estaré bien... así podrás seguir con tu vida sin la carga que ya represento para ti-
-No digas eso... Ryu...- un nudo se me formó en la garganta- No he perdido en interés en ti... ni me pareces una molestia... solo quiero cuidarte-
-¡ENTONCES PORQUE YA NO ME TOCAS!... Dime... ¿Por qué?... No me besas, no me abrazas, no me agarras de la mano... es porque te doy asco... es por eso que me evitas... evitas a toda costa estar a solas conmigo... dime la verdad... ¿Ya no me amas?... ya no soy atractivo y estoy viviendo en el pasado... sólo déjame irme a casa...-cubrió su rostro con sus manos... y se encogió de nuevo
Abrí los ojos de par en par... ¿Acaso cometí un error? Yo solo no quería...
-No quería causarte molestias... no quería lastimarte... por eso no te tocaba... temía que me confundieras con ellos...-
-¿Cómo podría hacerlo? Gay es gay... nunca te confundiría con nadie-
-Pero... el día que quise detenerte... me atacaste... temí que me vieras de nuevo como una amenaza- ese día no lo olvidaré
-Lo hice sin querer... veo que te enojaste por eso... pero entiéndeme... apareciste de la nada tomándome por sorpresa... mi cuerpo reaccionó por si solo... nunca quise herirte-
Ese día, tiene razón... entré silencioso... incluso yo me hubiera defendido... ¿Acaso estaba siendo demasiado injusto? Tal vez... solo pensaba en mí... intenté pensar que Ryutaro necesitaba tiempo pero era yo quien lo necesitaba para asimilar la situación... inconscientemente me centré en mi mundo pensando que Ryu sufría de una manera, alejándome para no molestarlo, siendo que necesitaba más de mí en esos momentos...
Mis ojos derramaron lágrimas... no me había dado cuenta de lo tanto que me necesitaba... era un total idiota ¿Cómo pude creer que alejarme era la mejor opción? Llevé mi mano a la boca y desvié la mirada... “Idiota” pasaba por mi cabeza...
-Llévame a casa... te lo suplico... estaré bien... lo prometo... solo llévame-
Abrí los ojos y me giré, estaba aun en esa posición, yo había causado esto... Ryu ya no quería estar conmigo por mi culpa... había sido cruel con él
-Lo siento...-
-Llévame a casa... no tienes porque disculparte... quiero irme de esta ciudad-
-Lo siento...- me acerqué a él
-Ya.... solo quiero ir...- alzó la vista
Lo tomé entre mis brazos sin decir nada más, lo apreté con fuerza sintiendo al fin su calor, su cuerpo, su miedo... Estaba tiritando de frío, pero no de la noche... si no del frío de su corazón, de aquel que estuvo aguantando en esa habitación desolada... apoyé su cabeza en mi pecho, las lágrimas no cesaban... Sentí como soltó su cuerpo dejándose llevar por mi abrazo... Me separé lentamente para ver su rostro... estaba totalmente rojo por llorar, pero más que eso... ahora su mirada estaba brillante... de nuevo veía con esos ojos tiernos que caracterizaban su ser
-Fui un tonto al creer que alejándome te haría bien... perdóname por no haberme dado cuenta... por haberte dejado solo... perdóname... Ryu- lo sostuve delicadamente acariciando su rostro, limpiando sus lágrimas...
-No hay nada que perdonar... –me sonrío, de nuevo veía esa sonrisa... amaba esa sonrisa
-Ryu...- no pude contenerme más y me acerqué para besarle los labios... de seguro se sorprendió pues tardó en responder...
Mis labios de nuevo chocaban con los suyos, sentía que era la primera vez... mi primer beso con él... fue lento al principio, pero no lo culpaba... rosaba mis labios contra los suyos sintiendo la suavidad de ellos. Abrí mis ojos lentamente, viendo que él tenía los ojos cerrados, estaba sonrojado... pero feliz... lo podía notar... Me acerqué de nuevo para besarle, pero esta vez, él entre abrió sus labios para inducirme a besarlo más a fondo... no dude en hacerlo, introduje mi lengua lentamente, sintiendo el calor de su boca... busque con mi lengua la suya, encontrándola más que dispuesta a juguetear conmigo, estuvimos unos instantes así, jugueteando y separándonos para darnos pequeños besos fugaces
-Gay...-
-¿Si?- lo besé de nuevo... no quería que el momento se perdiera
-Te amo...- pronuncio entre mis besos
-Yo te amos más... mi pequeño- lo acaricié y lo abracé
Nos acostamos en la cama, ya cómodos, abrasándonos con tanta tranquilidad que ninguno de los dos quería hacer ningún movimiento que interrumpiera ese momento
-Gay... perdona por no poder hacer... bueno... “eso” todavía- se veía tierno avergonzado
-No te preocupes gatito... prefiero esperar a que tengas la edad adecuada-
-¿Sigues con eso? Pero ya me han...-
-No me importa... solo quiero que estés bien para cuando estemos juntos- lo besé en la frente y lo acomodé en mi pecho- ¿Oyes? Mi corazón esta latiendo por ti... y no dejará de latir... así que tranquilízate... puedo esperar...- le dediqué una sonrisa, cerrando mis ojos
-Gracias gay- me abrazó con más fuerza enterrando su cabeza entre mis brazos
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